(Escrito en el camino de vuelta a Pitt).
Bueno, ahora que el viaje a NY terminó, estoy empezando a ponerme nerviosa de nuevo, porque mañana arranca "de verdad" el intercambio. Hasta ahora todo fue como si me hubiera ido de vacaciones: tres días en Pitt, una semana en NY...
Pero mañana empiezan las clases, los horarios, la rutina... y ahora me puse a pensar en lo raro que es todo: casa nueva, universidad nueva en la que no conozco a nadie, todo caras nuevas, clases nuevas, profesores nuevos... en fin, ¡es tan raro todo!
Obvio, mañana arranca lo que estuve planeando durante más de un año, pero la verdad es que desde Uruguay solo pensaba en lo "grande": irme cuatro meses, extrañar a mi familia y a mis amigos, vivir en otro país, en el viaje a NY...
Pero ahora que tengo que elegir las materias y que mañana arranca "el año", pienso en todo lo demás (en lo que hace el día a día) y me matan los nervios de nuevo. Son las mismas "preocupaciones" o incertidumbres que me surgían cuando iba empezar las clases en 1ero de facultad, o siempre que empezaba una etapa nueva, pero en otro país.
Supongo que esto es parte de toda la experiencia, pero me maaata la ansiedad.
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lunes, 3 de septiembre de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
¡A dos días de irme de intercambio inauguro este blog!
La idea es
comentar mi experiencia en Estados Unidos durante los 4 meses que voy a estar
allá cursando un semestre en la Universidad de Pittsburgh.
Probablemente
esta entrada y las que siguen (antes de que me vaya) sean las menos
entretenidas, porque las voy a dedicar más que nada a contar por qué elegí irme
a estudiar a Estados Unidos, cómo y por qué elegí la Universidad de Pittsburgh,
y más o menos cómo fue el proceso de postulación. Creo que esta parte le puede
interesar sobre todo a aquellas personas que estén en la situación que estaba
yo hace más o menos un año, empezando a planear un intercambio, con un millón
de opciones y cero idea de cuál elegir.
Pero antes
de empezar a contar, en este momento lo único que puedo decir es… ¡qué nervioooooooossss! Reconozco que hasta
hace unos pocos días no entendía toda la magnitud de lo que significa irse de
intercambio durante cuatro meses a otro país. Sinceramente, todavía no caigo.
La realidad
es que durante todo el proceso de postulación y preparación, reprimí todos los
pensamientos que hubieran podido hacer que me echara para atrás, así que hasta
hace poco solo pensaba en lo positivo. No quería ni pensar en extrañar, porque
tenía miedo de arrepentirme, y la verdad es que me moría de ganas de hacer el
intercambio. Es una oportunidad única, de crecimiento profesional y sobre todo personal,
y sabía que no podía desaprovecharla. Pero ahora que estoy casi que con un pie
en el avión, no paro de pensar en lo increíble que es todo, y me invaden la expectativa, los nervios y la
ansiedad.
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