martes, 4 de diciembre de 2012

Último partido de los Panthers

Fotos del último partido de los Panthers en Pittsburgh (todavía quedan dos partidos pero se van a jugar en otras universidades). La temporada de fútbol americano es durante el semestre de otoño (acá siempre les dicen "fall semester" o "spring semester"), que es el primer semestre del año lectivo en Estados Unidos (es al revés del nuestro). Durante el invierno es la temporada de basketball (que ya arrancó) y es un poco más larga que la de fútbol, así que sigue durante el segundo semestre del año.

El partido estuvo demás (¡ganamos!), pero nos puso un poco triste pensar que era el último partido de Pitt. Vamos a extrañar estar ahí, ver el entusiasmo de la gente, cantar las canciones con la banda (especialmente "Sweet Caroline") y, obviamente, los tailgates. Nos cuesta creer que nos vamos de Pittsburgh en dos semanas.

Let's go Pitt!!








domingo, 2 de diciembre de 2012

Quidditch en Pitt

Hace un tiempo íbamos caminando por el campus con Maca y de repente vimos unos chicos jugando un deporte que nos resultó conocido. Había dos equipos, unos aros, se jugaba con varias pelotas, y lo más raro... los jugadores tenían escobas entre las piernas. Sí, era un partido de quidditch.

Después de comentarlo con gente de acá nos enteramos de que efectivamente el quidditch muggle es un deporte que se practica en Estados Unidos. Hay una asociación internacional de quidditch (http://www.internationalquidditch.org/) y muchas universidades tienen equipos que compiten entre ellos como si fuera cualquier otro deporte. Es más, según nos comentaron, Pitt tiene un buen equipo de quidditch muggle.

Las reglas son bastante parecidas a las del quidditch de Harry Potter: los jugadores tienen que tener siempre la escoba entre las piernas, cada equipo tiene chasers que tienen que hacer puntos con una pelota de volleyball que se llama quaffle, un keeper que tiene que asegurarse de que los chasers del otro equipo no metan las quaffles en los aros, beaters, que tienen que distraer a los jugadores del equipo contrario usando las bludgers, y el seeker (la posición de Harry), que tiene que encontrar la snitch. Y acá está la diferencia más grande entre el quidditch y el quidditch muggle: la snitch es una pelota de tenis que se pone adentro de una media amarilla colgada de la parte de atrás del short del snitch runner, que tiene que evitar que los seekers capturen la snitch. Como dicen las reglas del juego, "El snitch runner es un jugador neutral: no pertenece a ningún equipo. Debe ir vestido de amarillo o dorado (o con una camiseta de color amarillo chillón)". El juego no termina hasta que uno de los seekers saque la snitch del short del snitch runner. (Si les interesa, las reglas están en http://internationalquidditch.org/files/IQA_Rulebook_5.pdf en inglés y en http://es.scribd.com/doc/67156067/Muggle-Quidditch-Libro-de-Reglas en español).

En fin, nos pareció genial. Nunca se nos ocurrió que la gente jugara al quidditch y menos que existiera una asociación internacional y que se jugara en las universidades. Aparentemente también hay un mundial de quidditch. Parece que la Cathedral of Learning no es lo único parecido a Hogwarts en Pitt.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Boston, MA

¡Otra ciudad que me encantó! Llena de historia, y no como Washington D.C. que está llena de historia por los museos y monumentos conmemorativos, sino que es una de las ciudades más antiguas de los Estados Unidos y donde ocurrieron muchísimos eventos importantes de la revolución estadounidense, como la Masacre de Boston y el Motín del té.

Por eso, la atracción más interesante de Boston (por lo menos en mi opinión) es el "Freedom Trail", un camino de 4 km que te lleva por 16 puntos históricos del movimiento de liberación de las colonias. El recorrido empieza en el Centro de Información Turística de Boston Common, donde hay una línea roja marcada en la vereda que sigue a lo largo de los museos, centros de reuniones, iglesias, cementerios... En cada uno de los puntos hay información y por eso se puede hacer el "Freedom Trail" sin un guía, aunque yo creo que es mejor hacerlo con alguien que sepa porque sino hay muchas cosas que se pierden.


Con Seba no planeábamos hacer un tour, pero cuando llegamos al centro de información de Boston Common vimos a un hombre disfrazado de revolucionario estadounidense y nos pareció tan divertido que nos acercamos a hablar con él. Nos comentó que su tour empezaba en 15 minutos y él nos pareció tan macanudo que decidimos hacerlo, y no nos arrepentimos. Nate, o "Robert Newman", el nombre de su personaje, nos llevó por los distintos puntos del recorrido y nos contó no solo hechos importantes para entender mejor qué estábamos viendo, sino también anécdotas y sucesos graciosos de la historia. Además, él era un show y la manera en que contaba y explicaba las cosas era muy graciosa.


Los 16 puntos del recorrido son:

1. Boston Common.



2. Massachusetts State House.

3. Park Street Church.

4. Granary Burying Ground, donde están enterrados Samuel Adams, Paul Revere, John Hancock y los padres de Benjamin Franklin (Benjamin Franklin está enterrado en Filadelfia y, según nos dijo Nate, enterraron a los padres en este cementerio para hacerle creer a la gente que Franklin está enterrado ahí).


5. King's Chapel.

6. Benjamin Franklin Statue y First Public School Site, la primera escuela pública de los Estados Unidos.

7. Old Corner Bookstore, donde se reunían autores como Charles Dickens, Nathaniel Hawthorne, Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau y donde se publicaron varias de sus obras (fue de los puntos que más me gustaron porque leí a estos autores y me parecía increíble estar ahí). A todo esto, hoy hay un "Chipotle" en la "Old Corner Bookstore".

8. Old South Meeting House, donde se reunían muchos revolucionarios que se oponían al dominio británico, entre ellos el "Boston Tea Party".

9. Old State House, donde en 1776 se leyó desde uno de los balcones la Declaración de Independencia.


10. Boston Massacre Site, el lugar donde ocurrió la Masacre de Boston, donde fueron asesinados cinco hombres en el enfrentamiento entre patriotas y británicos.

11. Faneuil Hall, considerado la "Cuna de la Libertad", donde se llevaron a cabo muchas reuniones públicas y discursos de figuras como Samuel Adams.

12. Paul Revere House, el edificio más antiguo del centro de Boston, desde donde Revere empezó su famosa "cabalgata de medianoche".

13. Old North Church, la iglesia más antigua de Boston.

14. Copp's Hill Burying Ground.

15. USS Constitution y Charleston Navy Yard.

16. Bunker Hill Monument.

En el recorrido del Freedom Trail, entre la "Old South Meeting House" y "King's Chapel" está el "Old City Hall", aunque no es uno de los puntos del Trail.


Como estuvimos solo un día en Boston, pudimos hacer solo 11 de los 16 puntos. El resto del día fuimos a Harvard, Fenway Park (el estadio de los Red Sox) y Cheers ("Where everybody knows your name"), el bar en el que se basó la serie del mismo nombre.

Harvard

Harvard me fascinó. El campus es espectacular y el área que lo rodea también. El día anterior había nevado y estaba todo blanco, con nieve en el suelo, en los árboles y en los techos de los edificios. Como fuimos un día de semana de mañana estaba lleno de alumnos entrando y saliendo de clase, y con Seba nos metimos en uno de los edificios y vimos una de las clases desde de afuera (no podíamos entrar porque había un profesor dando clase).

Una de las cosas que más me llamó la atención fue ver a algunos alumnos vendiendo remeras burlándose de Yale. Esto me encantó porque en las películas y series siempre muestran la rivalidad que existe entre las dos universidades, pero verlo con mis propios ojos y ver que no está ni un poco exagerado estuvo demás.







Fenway Park



Cheers





martes, 27 de noviembre de 2012

Estudiando en la biblioteca

Para todos los que me preguntan si estudio algo (porque solo escribo de viajes y eventos), les cuento que sí, estudio. Justamente ahora estoy en la biblioteca poniéndome al día con la facultad después del "Thanksgiving break". Como conté antes, acá exigen bastante durante el semestre. Los profesores en general mandan trabajos para todas las clases y fomentan mucho el trabajo en equipo.

En dos semanas es "finals week". "Finals" es como les dicen a los exámenes y son todos en una semana, que es la peor semana del semestre para los alumnos. Acá los profesores tienen bastante más libertad que en Uruguay: el examen final no siempre tiene que ser una prueba escrita, puede ser la entrega de un trabajo o una presentación, puede ser individual o en equipo, puede ser "cumulative" (o sea que van los temas de todo el semestre) o solo de lo que se dio después del parcial... Es más, el profesor puede elegir no poner un "final". Además, es diferente a Uruguay porque el profesor decide qué porcentaje del total le asigna al examen, y el resultado se suma al resto de los puntos que el alumno obtuvo a lo largo del semestre de los parciales, trabajos, pruebas sorpresa y participación en clase. En general el puntaje del "final" es bastante alto, pero te puede ir mal e igual salvar la materia o también puede pasar que te vaya bien en el examen pero pierdas porque no tuviste suficientes puntos durante el curso. La otra gran diferencia es que el "final" se da solo una vez, no hay varios períodos de examen como en Uruguay.

Bueno, me voy a clase, pero dejo unas fotos de la biblioteca para probarles a los escépticos que estuve acá estudiando.





(El nombre de la cafetería que está adentro de la biblioteca: "The Cup & Chaucer").

viernes, 23 de noviembre de 2012

Museo del Holocausto, Washington D.C.

Este fue sin duda el mejor museo al que fui en mi vida y por eso decidí dedicarle una entrada entera. Estuve más de tres horas y no me podía ir, y fue el único museo de todos los que fui que recorrí entero y leí todo lo que decía. Es muy fuerte, porque la historia es fuerte, pero vale muchísimo la pena. La idea es no olvidar la historia para no permitir que algo así vuelva a pasar.

Cuando llegás te dan una especie de pasaporte de una persona real que sobrevivió o murió en el Holocausto, en el que cuentan la historia de esa persona. Está muy bien hecho porque logran individualizar a las víctimas, que en mi opinión es mucho más fuerte que pensar solo en una cifra.

La exhibición cuenta la historia de manera cronológica y tiene pila de artefactos que rescataron de los campos de concentración y de la época en general, testimonios de testigos y sobrevivientes, distintos monitores con videos y películas… Es realmente impresionante. Te va llevando por toda la historia, desde la exclusión de los judíos de la sociedad, pasando por la Segunda Guerra Mundial, después por los guetos, los campos de concentración y de exterminio, hasta la resistencia judía, la liberación y la posguerra. Termina en el “Salón del Recuerdo”, en el que la gente puede prender velas en memoria de las víctimas y sobrevivientes del Holocausto.

Además, como la exhibición permanente es muy fuerte, hay una exposición hecha para nenes. Está muy buena porque sigue el mismo formato que la exhibición para adultos, pero está contada desde el punto de vista de un nene ficticio, Daniel, basado en la recolección de historias reales de nenes que vivieron el Holocausto. La exhibición empieza en la casa de Daniel, donde ves cómo vivía antes, y te va llevando por el gueto y después por el campo de concentración. Mientras caminás y ves la exposición, vas leyendo las hojas del “diario de Daniel” en el que cuenta las cosas que vive y cómo se siente. En una parte dice “¿Alguna vez te castigaron por algo que no hiciste? A nosotros sí” que es exactamente cómo lo sentiría un nene. Esta sección está muy bien hecha porque cuenta las cosas de manera que un nene las puede entender, por ejemplo, en la parte de la exclusión, Daniel cuenta cómo hasta la maestra se burla de él en el colegio, cómo ya no lo dejan hablar con sus amigos, cómo lo echaron de la piscina a la que iba siempre, cómo lo asustó ver a su padre llorar por primera vez…

Cuando termina esta exposición hay una sección en la que hay un buzón donde los nenes pueden dejarle cartas a Daniel y ese día estaba lleno de nenes escribiendo. Había algunas cartas colgadas en la pared y cuando las leí me ericé. Es muy fuerte ver lo inocentes que son los nenes y cómo se identifican con lo que cuenta Daniel porque son justamente las cosas que a un nene le pueden doler y molestar, y es la forma de que entiendan un poco la humillación y el sufrimiento que vivieron. 

En fin, es increíble. Cuando fui había muchos chicos guiados por maestras que se ve que fueron con el colegio. Está buenísimo porque aprenden la historia de una manera más auténtica y completa, no solo leyendo un libro de historia, y me mató ver a los nenes en la sección de “La historia de Daniel” y leer las cosas que escribieron. Es muy fuerte, pero vale la pena. 


jueves, 22 de noviembre de 2012

Washington D.C.

Washington D.C. (o “D.C.”, como le dicen acá) es definitivamente una de las ciudades que más me gustaron de Estados Unidos (y capaz la que más me gustó). Es espectacular, tan perfecta que parece mentira. Todos los edificios son estéticamente lindos y la forma en la que están dispuestos es increíble: no hay ningún edificio que desencaja, ni por el tamaño, ni por la altura, ni por estar deteriorado… Todo armoniza perfectamente.

Claramente es una ciudad que fue diseñada y planeada, y no una ciudad que se fue creando espontáneamente. Desde la disposición de los edificios, la forma en la que están hechas las calles, los nombres de las calles, hasta cada árbol o banco, todo parece estar puesto estratégicamente para que armonice con todo lo que lo rodea. La ciudad la planeó L’Enfant, un arquitecto francés que se inspiró en ciudades europeas (como París, Ámsterdam y Milán) y por eso mucha gente que fue a Europa dice que tiene un estilo europeo, principalmente por las avenidas grandes y la cantidad de plazas y espacios verdes que hay. Además, en un momento, a fines del siglo XIX, se empezó a deteriorar un poco, y el parlamento formó una comisión especial para que “embelleciera” la ciudad y la llevara de nuevo al diseño original de L’Enfant.

Por esta razón es que, por más de que en las fotos se ve que la ciudad es muy linda, no se puede apreciar del todo. En las fotos se puede ver lo divinos que son los edificios, los monumentos, las plazas, el paisaje en general, pero estar parado ahí es totalmente diferente, porque mirás para todos lados y todo lo que ves es espectacular.

El ejemplo más claro es el “National Mall”, que es un parque que va desde el Lincoln Memorial hasta el Capitolio, y que cerca del medio tiene el Washington Monument y el Jefferson Pier. En el “mall” también están el World War II Memorial, el Lincoln Memorial Reflecting Pool, el Korean War Veterans Memorial y el Vietnam Veterans Memorial. Y lo increíble es que, como está puesto todo en una misma línea, para cada lado que mirás ves uno de los monumentos o edificios.

Además, siempre ves el cielo, siempre ves verde, y por la amplitud de las calles no hay sensación de agobio como hay en otras ciudades grandes.

El Capitolio

La razón por la que siempre ves el cielo es porque la altura de los edificios está limitada por ley. Mucha gente cree que es porque ningún edificio puede ser más alto que el Capitolio, supuestamente porque en la cúpula hay una estatua que representa el ideal de libertad y “nada puede ser más alto que el ideal de libertad”. Es más, esto fue lo que dijo el guía del Hop-On, Hop-Off y lo que me había dicho mucha gente antes de venir. Pero aparentemente es una leyenda urbana, y la ley no prohíbe específicamente que los edificios sean más altos que el Capitolio.  


Washington Memorial y Lincoln Memorial Reflecting Pool


Lincoln Memorial



Korean War Veterans Memorial


World War II Memorial

Otro ejemplo de cómo todo en esta ciudad es perfecto es el Memorial a la Segunda Guerra Mundial, en el que se conmemora a los estadounidenses que sirvieron y murieron en la guerra. Y digo que es perfecto no solo por cómo está hecho estéticamente sino porque cada cosa significa algo. Hay 56 pilares que rodean una fuente y cada uno representa uno de los territorios y estados de Estados Unidos al momento de la Segunda Guerra Mundial. Están dispuestos en dos partes: el área norte representa el Atlántico y el área sur, el Pacífico.




Freedom Wall

Es parte del World War II Memorial y es un muro en el que hay 4048 estrellas y cada una representa 100 estadounidenses que murieron en la guerra, con el mensaje “Here we mark the price of freedom” (“Acá marcamos el precio de la libertad”). Como dije antes, toda la disposición de estas construcciones es perfecta, y desde el Freedom Wall se ve la Reflecting Pool y el Lincoln Memorial atrás.




Arlington National Cemetery

Increíble. Es un cementerio militar en el que están enterrados los veteranos y caídos en las guerras desde la guerra civil hasta las de Afganistán e Irak y algunas figuras importantes para los Estados Unidos como JFK y otros miembros de la familia Kennedy.

Hubo dos cosas que me llamaron muchísimo la atención. La primera es el tamaño del cementerio: es gigante, y mientras vas caminando ves cada vez más y más tumbas y parece que no termina más. Además, está como en desnivel, entonces ves lomas y lomas llenas de tumbas y te das cuenta de lo grande que es. La segunda es que casi todas las tumbas son idénticas y están puestas una al lado de la otra en el pasto, que encaja con la “perfección” que caracteriza tanto a la ciudad. Es impresionante porque, como todo en D.C., es armónico y estéticamente lindo, agradable, al punto en que uno se olvida de que lo que está viendo son tumbas y de que es un cementerio. Es hasta irónico que algo basado en la muerte y en la guerra sea tan perfecto.




La Casa Blanca


Los museos

En D.C. está la mayoría de los Smithsonian, casi todos en el “National Mall”. Como estuvimos solo dos días no pudimos ir a todos, así que elegimos ir al Museo del Aire y el Espacio y al Museo de Historia Estadounidense. De estos dos el que más me gustó fue el de historia estadounidense porque pude ver muchísimas cosas que había estudiado de la historia del país, como la guerra de independencia y la guerra civil.

El museo que más me gustó, que no es uno de los Smithsonian, es el Museo del Holocausto, pero no voy a escribir de esto acá porque me gustó tanto que voy a dedicarle una entrada entera.




Georgetown

Un barrio en D.C. que me fascinó. Es espectacularrrrrr. Gente que fue a Inglaterra me comentó que tiene un estilo londinense.